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Sunday, October 20, 2013

Así

I feel so extraordinary Something's got a hold on me 
I get this feeling I'm in motion 
A sudden sense of liberty 
- New Order-


Escuchábamos True Faith, nos habíamos intoxicado como con dos costales de Coca y dos barriles de Coca Cola con Captain Morgan. Nada nos preocupaba, éramos piezas sobre un tablero de backgammon mal jugado - pero hacíamos trampa- Y siempre salíamos ganando. Me gustaba tu Vespa, te gustaba mi cabello revolcándose sobre tu cara cuando no usábamos casco. Describiría aquellos años como episodios inconclusos de Sex and the City, en donde tú eras Carrie Bradshaw y yo el imbécil que le rompió el corazón. No hacía falta que nos hiciéramos falta, porque pasábamos la noche entera deletreándonos palabras que desembocaban en el mar interminable de nuestros nombres recitados de mil maneras distintas. Te gustaba iniciar el tsunami dentro de mis sábanas, a mí me gustaba que las olas me aventaran contra la pared, con mis piernas contra tus hombros. Eras todos los hombres y uno solo. El mío. Era evidente el amor que nos tuvimos. Aún sin profesar alguna religión, nos sabíamos devotos el uno del otro. Aprendimos el lenguaje de sabernos de principio a fin, las palabras eran retazos de terciopelo sobre nosotros, cobijándonos mientras dormíamos soñándonos y creyéndonos indestructibles. -Pero no lo fuimos- Conseguimos derribar el muro y Berlín logró sentirse ínfimo cuando cruzamos aquel borderline, que iba de lo permisible a lo terriblemente osado. Nos sobró el deseo y nos faltó el respeto por nosotros mismos. Concluímos que tenernos era igual que poseernos, pero no debió ser así. Los años nos habían hecho más viejos, pero no nos hicieron maduros. Y viajábamos sobre un transbordador en retrogradación. Adueñarnos el uno del otro fue nuestra mayor adicción. Se terminaron las anfetaminas y comenzamos a adolecer de una nueva dependencia, que nos arrancó de nuestra independencia. Nos adorábamos y terminamos por aborrecernos. Queriendo encontrar la imperfección sobre los otros, resumimos que la falla surgía de otro sitio. El enemigo compartía el colchón sobre el que tiempo atrás haríamos una guerra declarándonos el amor. Entonces nos hicimos ciegos y comenzamos a ver sombra donde sólo existía el sol. Lo peor es que quizás lo mejor estaba por venir -Pero en aquella ruta ya no había Porvenir- Así fue como dedicamos nuestra última noche de manera consciente -En nuestro estado más inconsciente- Y nos fuimos a bailar hasta la saciedad, mientras intentábamos pedir disculpas por adelantado del apocalípsis que estaba por comenzar. Lo más sano es que no hubo un momento enfermo, en que llegáramos a la frontera con la muerte. Y nos despedimos amándonos hasta el final, aquél que fue mientras el disc jockey repitió como presagio la última estrofa que decía I used to think that the day would never come I'd see delight in the shade of the morning sun My morning sun is the drug that brings me near...

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