Nos conocimos en una tienda de pornografía y pollos rostizados.
Yo compraba porno, él compraba un pollo.
-Le dije; si usted fuera yo: ¿cuál de las dos compraría?
Ésta revista en cuya portada aparece una Amanda Lepore con extracolageno y tetas tamaño sandía, ¿o ésta donde aparece una Mujer desconocida pero con la cabellera en éste rojo tan encendido... esque me gusta el rojo, sabe?
Y me respondió... Si yo fuera usted, dejaría eso en paz, compraría los jalapeños para el pollo y aceptaría ir a mi casa y beber Una botella de Cabernet Sauvignon y comer unos tacos de pollo-
Entonces, hice una pregunta indiscutiblemente indispensable;
¿Qué coche tiene usted?
No tengo coche, tengo una vespa rally 200 Edición Limitada.
Accedí a dejar las revistas y comprar los jalapeños, amén que detesto el pollo rostizado.
Subí con él a la moto vespa rally 200, Edición Limitada y le sugerí que por elegancia, yo no llevaría casco.
Me puse una pashmina en el cabello y unos Clubmaster que estaban sobre el mostrador
-(sí, me los robé)-
Entonces, con la noche, la luna y los paseantes de un videoporno-rosticería de Tlalpan como testigos, habíamos dejado de ser unos completos y desconocidos solitarios melancólicos, para decidir permanecer juntos hasta que la vida de la industria del sexo y las rosticerías llegaran a su fin.
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