Es bien raro.
Nadamás te fuiste y hablamos más que cuando estabas aquí.
Eso se llama estupidez humana, o reacción inmediata ante la despedida.
Lo mejor es que no te despediste.
Y tampoco anunciaste que lo harías.
Lo que hasta hace algunos días, se llamaba cotidiano.
Hoy, se llamaría ritual.
Te extraño aún con neurosis progresiva y con el mood de anciano malhumorado.
Con la insistencia de hacerme perder los estribos en milésimas de segundos.
Con una insoportable levedad que no sabría traducir al español.
Y ahora me dices que no vuelves, y eso no hace falta.
Sabía que te irías, pero no de qué forma planeabas hacerlo.
Hoy me sentaré a comer un litro entero de helado.
De coraje, de hambre y posíblemente, de pura necedad.
Me pienso recetar una serie de madrazos contra el alma y rendirte un homenaje en donde doblegue mi orgullo por primera vez.
Entonces lloraré un montón de lágrimas que estaban estancadas y si puedo dar vida a un enorme charco, me sentiré nube.
Ésta tarde no perseguiré el tranvía, ni un microbús con el letrero presúntamente equivocado. Ésta tarde soy bípedo y por más que quiera ser pájaro, me encontraré las alas.
Voy a extrañarte como mereces, como extrañaría su pierna un atleta mutilado.
Voy a exhalar todo el aire contenido en mis pulmones y gritaré tu nombre para que todo el barrio lo pueda escuchar.
Voy a darte a todos, con la ridícula intención de que nadie pueda poseerte para sí.
Voy a darme el tiempo suficiente para hacer lo que los reptiles. Cambio de piel.
Tendré instantes nocturnos para apaciguar coyotes y lagartos.
Y los fantasmas serán un eco apenas balbuceante al que ahuyentaré con un monólogo en el que hablaré del dolor de no estar vivo. De qué se siente pernoctar con sensación de vacío.
No habrá duelo, ni cementerio, ni cremación. Porque seguirá vivo tu cuerpo, aunque tú ya no seas tú.
Y puedes, indudablemente, regresar a reclamar esos residuos de aquello que creímos ambos haber sido.
Entonces te darás cuenta de que lo mejor es haber salido huyendo a tiempo.
Antes de encontrarte de cara a lo que el tiempo habría hecho con nosotros.
E.D.
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